jueves, 20 de diciembre de 2012
Resurrección
Estoy parada en la cima de la montaña más alta. Recorrí el camino más largo que recorrí en mi vida. Cierro los ojos pero no te siento. Los abro, pero sé que ya no estás conmigo. Si perder gente fuera una carrera yo tendría un doctorado.
Miro alrededor y no es sólo una sensación, estoy completamente sola. La brisa va tomando cuerpo con velocidad y me es imposible acomodar mi pelo, que danza al ritmo de un compas incomprensible. Estoy sola.
"You can't have it all" Y es verdad, soy fuerte, y me temen. Poca gente demostró, a lo largo del tiempo, ser parte de mi vida realmente. La mayoría tomó lo que quiso y se fue. Decido dejarlos partir, pocos son los que completan mi alma, pocos son los que me llenan de paz.
Me dejo caer sobre el suelo, que ensucia mi ropa. La melena oscura aún se arremolina sobre mi rostro. Mis ojos miran hacia adelante sin ver. Mis manos cuelgan inanimadas sobre mis piernas sin sentir. No lloro y no voy a hacerlo. No porque no duela, sino porque no puedo. Caminé demasiado para rendirme ahora, no voy a dejarme. Aunque eso implique continuar por mi cuenta. Es el precio de continuar, es el precio de buscar mi felicidad, de ser independiente, de ser sincera y natural.
En mi afan de ganar he perdido, y cuando no quise ganar la recompensa fue mayor, e inesperada. Llegar al resultado a través de un cálculo por demás complejo hace que te encariñes, aunque no sea el que esperabas. Aunque no sea el que buscabas, aunque tengas que aceptarlo y seguir adelante, siempre manteniendo la cabeza alta.
Merezco estar sola, merezco ser feliz y libre. La independencia tiene su precio, es alto pero completamente satisfactorio. Si alguien va a elegirme que lo haga así.
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